Ayer un amigo me preguntó si Nora Roberts escribe novelas Rosa o de Misterio. “Escribe ambas” respondí. Esta es una inquietud que tienen muchos lectores acerca de la autora. Bien, me he leído algunas novelas Rosa de Nora Roberts y las califico como buenas, pero un poco repetitivas en ciertos asuntos que contaré en algún otro momento.
Cuando cayó en mis manos Hermanos de Sangre, descubrí que me gustaba más la parte misteriosa de Nora.
Este libro pertenece a la Trilogía del Siete, conformados por: Hermanos de Sangre, El bosque de Hollow y La piedra Pagana.
La historia empieza con tres niños que son amigos de toda la vida y viven en un pueblo llamado Hawkins Hollow. Caleb, Fox y Gage, cumplen años el mismo día y en la víspera de su décimo cumpleaños, deciden celebrarlo en un lugar prohibido en las profundidades del bosque.
Encuentran un sitio en donde acampar para pasar la noche, a ellos les pareció genial el lugar y me habría gustado saber, si sus padres habrían opinado lo mismo de haber estado al tanto de los planes de los chicos.
El sitio en cuestión era una piedra saliente en el medio de un círculo de tierra oscuro. Cerca de las doce de la noche, a uno de ellos, Caleb, quien parecía ser el más centrado de los tres, se le ocurrió la brillante idea de proponerle a sus amigos hacer un juramento con sangre. Caleb sugirió que el hecho de haber nacido el mismo día los convertía en “especiales” y que debían hacerlo aún más especial para así convertirse casi en verdaderos hermanos.
Las palabras del juramento fueron estas:
“Nacimos hace diez años. La misma noche, a la misma hora, en el mismo año. Somos hermanos. En la Piedra Sagrada, juramos lealtad, verdad y hermandad entre los tres. Y mezclamos nuestra sangre para cerrar el pacto.”
¡Bonita idea la de los niños! La sangre de los tres se mezcló y algunas gotas cayeron encima de la piedra y de la tierra circundante, liberando a un demonio que, años después, sigue azotando al pueblo y nadie sabe cómo detenerlo.
No me gustaría, en lo absoluto, vivir o visitar un pueblo así. En donde una noche, durmiendo en un hotel, se me aparece en la ventana un niño con dientes afilados y ojos rojos, súmenle a eso, la risa diabólica. Eso es exactamente lo que le ocurre a Quinn, una mujer que investiga hechos paranormales y decide ir a pasar un tiempo en el pueblo para recolectar datos y luego escribir un libro al respecto. Su curiosidad despierta al enterarse que en ese lugar ocurren sucesos extraños cada siete años.
Layla es una mujer que ha vivido en Nueva York y que un buen día decidió recoger sus cosas y largarse a un pueblo que ni si quiera sabía que existía. Ella y Quinn se hacen buenas amigas y luego se les une Cybil quien es amiga de Quinn y le encanta investigar sucesos extraños.
Caleb, ahora es un hombre responsable y administra una bolera que ha pertenecido por generaciones a su familia, que también fueron fundadores del pueblo. Fox, se convirtió en abogado y Gage, el adorable Gage, es un trotamundos que vive de jugar al póker. ¡Ya saben quién se convirtió en mi personaje favorito ¿no?!
Esos seis personajes empiezan a unir sus conocimientos y descubren que todos, tienen un nexo con algunas de las personas que 300 años antes habitaron Hawkins Hollow.
Es una trama que atrapa, crea suspenso y en algunas escenas mucho miedo. Me faltan pocas páginas para concluir la primera etapa de esta trilogía cargada de misterio y todos los personajes me han parecido fantásticos, unos en mayor escala que otros.
Definir con cuál de las chicas me identifico más no me resulto difícil, Cybil. Aunque debo admitir que Quinn y yo nos parecemos en algunas cosas. Layla me parece una mujer débil e insegura.
En cuanto a los chicos, Caleb es respetuoso, galante y bien parecido. Fox no deja de parecerse a Caleb, pero es un poco más relajado. Y el que me encanta es Gage que hace lo que le da la gana, sin dejar de ser respetuoso y leal a sus amigos, y su humor es sarcástico, cosa que me encanta.

¡Hasta la próxima!
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     Debo ser honesta con todos desde el principio. Antes de Edward leía con “frecuencia” (aclarando que frecuencia podía significar un libro quién sabe cada cuantos meses y si el libro no me gustaba se quedaba automáticamente atrapado entre el polvo en mi biblioteca) pero, cuando cayó en mis manos la primera entrega de la Saga “Crepúsculo” supe que había encontrado mi norte en la lectura.
     ¡Al diablo los libros de autoayuda! Edward me abrió el camino, así como supongo que le ocurrió a muchos, a un universo paralelo.
     Todo comenzó un día en el que mi mejor amiga y lectora empedernida me comentó que había un BUM con una Saga de vampiros, que al parecer era muy buena y su hermano le había regalado el cuarto libro pensando que ya ella habría leído los tres anteriores. Se acercaba el día de su cumpleaños y pensé que sería una buena opción de regalo conseguir el libro uno “Crepúsculo”. A Dios gracias lo conseguí, en este país, Venezuela, es un poco complicado encontrar una Saga completa. Usualmente encuentras el segundo y el cuarto libro, el primero llegará tan pronto como ya haya pasado de moda el tema… y si es que llega.
     En fin, lo conseguí. Busqué un lindo papel para envolverlo, porque al día siguiente debía entregárselo. Antes de envolverlo (cerca de las 8 p.m.) lo abrí cuidadosamente para revisar un poco de qué iba el tema. Confieso que leer sobre vampiros siempre me había parecido interesante pero ya el tema me cansaba. Era más de lo mismo, un muerto viviente creación directa del demonio que se alimenta de sangre, se calcina a la luz del sol, duerme en ataúdes y usualmente se enamora de una doncella. Con una fuerza sobrenatural que le permite matar como mosquitos a cuanto ser humano se le meta en el camino. La historia siempre termina en que, él convierte a la doncella para vivir en la eternidad juntos. O al final el caza vampiros de turno le atraviesa una estaca al chupasangre mayor, regresando a todos los infectados a su estado humano normal.
     A ver, eso ya lo había visto en Entrevista con el Vampiro (no he leído el libro) pero sin la parte de la doncella, que si ocurría en el tan famoso Drácula de Bram Stoker. Y leer otra historia similar no me atraía en lo absoluto, sin embargo, ojeando la primera página, pasé a la segunda y a la tercera… y cuando me di cuenta tenía la mitad del libro leído y eran las 4 a.m.
     Ese día entendí que había dado en el clavo con el género literario que tiempo después me convertiría en una adicta a la lectura. Tuve que hacer un esfuerzo gigante para separarme del libro, envolverlo y dormir lo poco que quedaba de esa noche.
     Edward Cullen me enamoró desde que apareció en la secundaria y Bella lo vio. Los cuatro libros de esa Saga me los leí en un mes, contando que Amanecer parece una biblia y lo considero el mejor de los cuatro.
     Admiro a Stephanie Meyer por la forma en la que manejó la historia del Chupasangre convirtiéndola en una renovada epidemia mundial.
     Edward fue un hombre encantador desde el principio, aunque un poco chapado a la antigua para mi gusto. Esos libros me habría encantado leerlos en tercera persona, porque cuando leo en primera tiendo a creerme que soy la protagonista y asumo todo lo que a ella le ocurra como si me estuviera pasando a mí en la vida real. Y eso fue lo que me hizo odiar a Bella con sus estupideces de: amo a Edward pero me beso con Jacob. ¡Edward era un santo! ¡Porque yo habría hecho con Jacob, pinchos de carne de lobo a la parrilla! (sin ánimos de ofender a las seguidoras del lobo) solo expreso lo que aun siento por dicho personaje.
     Bien, la Saga que nos puso a muchas de cabeza y que convirtió a nuestros novios/esposos en seres pacientes que escuchaban como profesábamos nuestro amor por Edward, le abrió el paso a una cantidad de historias de Romance Fantástico, algunas publicadas muchos años antes de que saliera Crepúsculo a la luz del sol.
     Lamentablemente, la mayoría de las historias son de autores de habla inglesa y son muy pocos los que han sido traducidos al español.
     Todavía tengo fe en que el número de títulos en español aumente considerablemente en los próximos años y si no, empezaré a leer en inglés.
     ¡Nada es imposible cuando se trata de algo que nos gusta!
     Gracias por leerme y nos vemos en la próxima.
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