Una Navidad diferente – John Grisham

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La hija de Nora y Luther Krank se va a Perú por trabajo la última semana de Noviembre y no tiene previsto volver a casa, sino hasta el año próximo. Los Krank, siempre se han caracterizado por celebrar la Navidad a lo grande, con un bello árbol decorado, adornos por toda la casa, múltiples obsequios para todos y una gran cena en Nochebuena, a la que usualmente asisten por lo menos, cincuenta personas.
Pero éste año, luego de que su hija se montara en el avión y se marchara, Luther decidió revisar cuánto habían gastado el año anterior para celebrar la Navidad. Al darse cuenta que los gastos sumaban un total de 6.100 dólares, pensó, en que le gustaría no gastar tanto dinero en cosas sin importancia e invertir una cantidad mucho menor en un crucero, al que irían él y su esposa, para celebrar una Navidad diferente.
Los problemas “Navideños” para los Krank empiezan en el mismo momento en el que le informan a sus vecinos que ese año, se saltaran por completo la Navidad porque se irán de viaje. Nadie entendía como una familia podía saltarse la Navidad. Los veían con desprecio por no haber decorado la casa ese año, ni por haber hecho las donaciones de dinero que siempre hacían, y ni hablar de las personas que tradicionalmente asistían a la fiesta de los Krank cuando se enteraron de que ese año no habría fiesta. Otros, sentían envidia de la valentía que tenían los Krank para enfrentarse a la sociedad y decir abiertamente que, se saltarían la Navidad.
        Una Navidad Diferente de John Grisham, es un libro de pocas páginas, muy ligero y bastante divertido. A mí, me encantó.
En sus páginas da un mensaje importante: hemos convertido la Navidad en una celebración comercial. Regalos, decoraciones, centros comerciales abarrotados de gente, compras desesperadas en los supermercados, compras, compras, compras… y al final, nos quedan unos cuantos kilos de más, muchos adornos para embalar en el ático hasta el próximo año y regalos que quizá, nunca usaremos. Quedará la satisfacción de haber compartido esas fechas con familiares y seres queridos, y quizá también, quedará la nostalgia de haber querido hacer algo diferente, sin tantas obligaciones ni compromisos.
Crecí en una familia muy pequeña y las Navidades en casa siempre fueron importantes, sin embargo, nunca estuvimos obligados a celebrarlo de la misma manera todos los años, ni con las mismas personas. Les pongo un ejemplo: Mis abuelos maternos, ambos italianos, eran tan diferentes el uno del otro, que nunca entendí cómo rayos habían llegado a casarse, mii abuelo, era un cascarrabias con “C” mayúscula y mi abuela, una mujer que adoraba una fiesta, bailar y etc. Tenían una pareja de amigos, italianos también, con los que siempre se reunían a celebrar. Hubo un año en que éstos invitaron a mis abuelos, mi mamá y mi tío a una fiesta de fin de año en el club Italo. Mi abuela compró vestidos nuevos para mi mamá y para ella, fueron a la peluquería a arreglarse para la fiesta y al llegar las 8 p.m. de la noche del 31 de Diciembre, mi abuelo, honrando su espíritu ermitaño y cascarrabias, decidió acostarse a dormir, dejando a mi abuela, mi mamá y a mi tío, vestidos y alborotados. Por supuesto, nadie salió de casa. Al año siguiente, les hicieron la invitación de nuevo y mi abuelo le dijo a mi abuela, que ese año, si asistirían a la fiesta. Llegadas las 8 p.m. del 31 de Diciembre, mi abuelo se acostó a dormir de nuevo. Mi abuela estaba tan enfurecida, que decidió vestirse e irse con sus hijos a la celebración del Club. A partir de ese año, mi abuelo dormía y mi abuela se iba a bailar hasta el amanecer con los conocidos en el club.
Probablemente para unos, mi abuela sea una heroína y quizá otros, la vean como una mujer que estaba cometiendo una falta. Yo pienso que cada quien hacía lo que le daba la gana y se sentían felices cuando lo hacían. Uno dormía, alejado del ruido y los compromisos y la otra, se iba de fiesta elegantemente vestida. Entre ellos, nunca hubo reproches por hacer lo que cada quien quería y eso me enseñó que, uno tiene que estar con quien se sienta feliz y celebrar de la forma en la que uno quiera celebrar.
Espero que hayan tenido una hermosa Navidad y a pocos días de dejar partir al 2011, año que me ha dejado importantes logros y satisfacciones, no me queda otra cosa más que agradecerles la fidelidad con la que siempre leen mis entradas y desearles mucha prosperidad para el próximo año 2012.

¡FELIZ AÑO PARA TODOS!







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